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Jaén
  Jaén es la capital de la provincia de Jaén, o como también se la conoce, capital del Santo Reino. Situada al sur de España y en el noreste de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Tiene una población de 116.393 habitantes (2007, fuente INE), lo que supone aproximadamente una sexta parte de la población de toda la provincia. Jaén se enmarca dentro del Área metropolitana de Jaén de la que es cabecera, y que absorbe un tercio de la población total de la provincia de Jaén. Bajo el lema de capital mundial del aceite de oliva, la actividad económica de la ciudad, no obstante, está basada en el sector servicios, la administración, la industria agrícola y alimentaria, la construcción y un incipiente turismo cultural. La ciudad de Jaén se alza al pie del Cerro de Santa Catalina, calles empinadas y de pronunciadas pendientes definen su urbanismo, ensanchándose hacia las zonas más llanas y amplias de los nuevos barrios y bulevares. En sus alrededores abundan fértiles tierras de cultivo y extensos olivares que buscan el descanso del Valle del Guadalquivir. Hacia el sur y el sureste se encuentran las Sierras de Jaén y Jabalcuz que abrigan a la ciudad y al norte se abre el llano del río Guadalbullón, que pasa a muy corta distancia de la ciudad.

Comunidad Andalucía
Provincia Jaén
Habitantes 116769
Mujeres 60310
Hombres 56459
   ARQUITECTURA en Jaén
ARQUITECTURA Capilla de San Andrés El Castillo de Santa Catalina
El urbanismo del siglo XXI en Jaén Fuentes públicas La Catedral
La Iglesia de la Magdalena La Iglesia de San Ildefonso La Judería
Los Baños Árabes Monumento a las Batallas Morfología urbana
Real Convento de Santo Domingo Siglo XIX Siglo XX - El Ensanche
Siglos XII-XVIII

 
ARQUITECTURA
Otros monumentos de relevancia serían: el Palacio de la Diputación, el Antiguo Hospital de San Juan de Dios, el Arco de San Lorenzo, Arco del Consuelo, las Fuentes monumentales de los Caños, del Pilar del Arrabalejo, La Fuente de la Magdalena (morada del lagarto) y la Fuente Nueva. En cuanto a los numerosos templos, destacar los de San Juan, San Bartolomé, San Antonio y Santo Domingo, Monasterios de Santa Úrsula, Santa Clara, La Merced, Santa Teresa y Las Bernardas. Completan La Puerta del Ángel, la Puerta de Martos, los palacios de Los Vilches, del Condestable, de Uribe (demolido), de los Velez, de Cobaleda, el Palacio del Museo Provincial, con las portadas trasladadas del Posito y San Miguel, Iglesia del convento de los Carmelitas Descalzos, en la cual se encuentra el Camarín de Jesus, el nuevo teatro Infanta Leonor, el Seminario, Jabalcuz, etc.. Dentro del mismo municipio y a escasos minutos de la capital, merece igual mención el conjunto arqueológico de Otíñar en plena Sierra de Jaén, en el que destacan una veintena de abrigos con pinturas rupestres, un dolmen y muralla de la Edad del Bronce, una fortaleza medieval (Castillo de Otiñar) y una aldea del siglo XIX hoy abandonada, la de Santa Cristina.
La Capilla de San Andrés: antigua sinagoga, construida sobre un antiguo palacio visigodo, sede de la antigua y noble Cofradía de San Andrés.
El Castillo de Santa Catalina: imponente conjunto militar que "vuela" sobre la ciudad. Las vistas desde la zona de la Cruz son de mucho postín. Los orígenes se remontan a Aníbal, que posiblemente construyó las primeras torres y posteriormente fue fortificado y reforzado a lo largo de los siglos. La Torre del Homenaje, de cuarenta metros de altura, fue construida por Fernando III, el Santo.
Al final de la Avda. de Andalucía, se formó muy rapidamente durante los 90 un gran barrio residencial, Las Fuentezuelas. Una vez agotado el espacio, el nuevo crecimiento de Jaen se ha focalizado en el norte. El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) iniciado en 1981 es base del actual en la cuestión de la expansión del casco urbano, ya que parte de una solución alternativa al trazado ferroviario que permite asegurar realmente la expansión norte (es lo que se conoce como barrio de Expansión Norte), en abanico de este a oeste con la continuación del Paseo de la Estación con un gran Bulevar central, llamado Paseo de España junto con la construcción de bloques de viviendas a ambos lados del paseo. En 2002 fue inaugurada la 1ª fase de ese gran bulevar y en mayo de 2007 fue inaugurada la 2ª fase con la construcción del parque Andrés de Vandelvira y actualmente está en construcción otra 3ª fase.
La ciudad de Jaén cuenta con un gran número de fuentes históricas que embellecen sus calles. Entre otras, actualmente se cuentan las siguientes: Infraestructuras en origen romanas como Los Baños Árabes, El Balneario de Jabalcuz, el Raudal de La Magdalena, Fuente de Los Caños, Fuente del Arrabalejo, Fuente de la Merced, Fuente de la Alameda, La Fuente del Pato, Las fuentes de la Plaza de San Bartolomé.. y las recientes fuente de La Glorieta de Blas Infante, Fuente de la Carretera de Granada o las fuentes y manantiales (artificiales) del gran parque del Bulevar donde el agua y sus fuentes juegan un papel simbólico muy importante para una ciudad cuyo origen y devenir va ligado al agua. Tal vez la paradoja más llamativa entre la ciudad actual y sus orígenes se refiera al agua. Jaén era la ciudad del agua. Nace en torno al desbordante raudal de la Magdalena, un caño de agua tan abundante que no sólo abastecía, aun en época árabe, a una población de una ciudad de unas 20 ha, sino que además también daba agua a cinco baños públicos y un importante número de huertas, y aun sobraba. Los cronistas hablaban de que su raudal alcanzaba el tamaño del tronco de un buey, brotando de la montaña. No era el único manantial: también gozaba de consideración, entre otros, el manantial de Santa María o Caño Santo (bajo la Catedral). Junto al resto de fuentes y pilares, configuraban así una ciudad donde el agua era abundante y, de forma insólita y al contrario que la mayoría de las ciudades, la ciudad abastecía a los campos cercanos y no a la inversa. La procedencia de estos manantiales se situaba en el cerro de Santa Catalina, que se supone un inmenso almacén natural de agua. A esta riqueza habría que sumar los arroyos que surcaban la ciudad, cruzados por numerosos puentes, como en la calle Arroyo de San Pedro, que establecían un paisaje urbano sin duda radicalmente distinto al que hoy conocemos. El agua configuraba la ciudad. Así, cada barrio contaría con su aljibe que ya en época cristiana, sobre todo durante el renacimiento, se sustituiría por su pilar o fuente, en muchos casos de carácter monumental, adosada por lo general a una pared, de donde los vecinos se abastecerían y en la que abrevarían las bestias. A partir de este momento, la ciudad precisaría de nuevos espacios centrales en los que situar vías más amplias de circulación y los cauces de los arroyos se abovedarían, para dar lugar a las calles que hoy conocemos. Para nuestros días esos manantiales ya se secaron o sus aguas ya no son superficiales. Hoy las fuentes que han sobrevivido a un exacerbado crecimiento urbano se abastecen de la red de distribución pública y, cuando las restricciones lo permiten, emanan agua perfectamente potabilizada. Un inadecuado sentido de la construcción moderna ha ido afectando a la capa freática, donde se almacenaba tanta agua, hasta agotarla o desviarla.
La Catedral, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, (donde se conserva ja Reliquia del Santo Rostro), declarada Monumento Histórico-Cultural y propuesta a ser declarada Patrimonio de la humanidad, renacentista aunque con elementos barrocos en portadas y fachada.
La Iglesia de la Magdalena: la más antigua de Jaén. La base del edificio actual data del siglo XI. Conserva en buen estado la alberca de abluciones de la antigua mezquita.
La Iglesia de San Ildefonso: después de la Catedral, es la iglesia más grande y sobresaliente de la ciudad. Se construyó en estilo gótico en los siglos XIV y XV y posee tres fachadas: una gótica, otra renacentista y la última, impresionante, neoclásica.
La Judería, con calles angostas, empinadas cuestas y magnificas muestras de la historia de la ciudad.
Los Baños Árabes, los mayores de Europa, construidos en el período de Abd-Al-Rahman II, están bajo el Palacio de Villardompardo.
Monumento a las Batallas: robusta columna conmemorativa coronada por Niké, la diosa griega de la Victoria. Se encuentra en la Plaza de las Batallas, punto neurálgico de la capital, conmemorando dos batallas que marcaron el devenir de Jaén y España: la Batalla de las Navas de Tolosa en el año 1212, y la Batalla de Bailén, en 1808.
La ciudad del Santo Reino se originó como un santuario de peregrinacion religiosa desde la más remota antiguedad. Sin embargo, el rango de capitalidad de la ciudad de Jaén se ha debido desde su origen a su posición estratégica militar.
Real Convento de Santo Domingo, uno de los numerosos conventos del siglo XVI.
La ciudad no se extiende ya por el sur sino que el crecimiento se limita por el este al exterior de la muralla, formándose el adarve del barrio de El Recinto. Por el norte, en cambio, y alrededor de la muralla, se urbanizan los alrededores de la actual plaza de la Constitución y algunas casas aparecen al oeste fuera del Arrabalejo y Puerta de Martos. El Barrio de San Ildefonso acoge la zona comercial de la ciudad. La expansión del siglo XIX hacia el sur había dibujado un nuevo pequeño barrio de trazado ortogonal, pero su calle principal y accesorias tienen una trama parecida a las antiguas.
El verdadero cambio de la morfología urbana se produciría en el siglo XX en torno a un nuevo eje de crecimiento que acaba de aparecer como consecuencia de un gran logro: la llegada del ferrocarril a la ciudad de Jaén con la construcción de la línea férrea Linares-Puente Genil, cuya estación de Jaén se localiza a un kilómetro al norte de la ciudad (hoy barrio de Expansión Norte). Dicho eje de crecimiento es lo que hoy se conoce como Paseo de la Estación. Hasta 1931 la ciudad había crecido poco más. Aparece, con escaso caserío aún, el barrio de San Felipe, frente al Seminario Diocesano; la manzana de edificación entre la Puerta Barrera y el Paseo de la Estación se completa, se traza el eje central del llamado ensanche, la calle Arquitecto Berges, pero aún no se edifica. Será, pues, después de la Guerra Civil Española cuando la ciudad comience su verdadera expansión ,aunque de modo aislado, en el barrio de Santa Isabel mediante una operación de promoción de viviendas económicas iniciada en la República y continuada en los primeros años del franquismo; de igual modo se promueven viviendas por encima de la carretera de circunvalación en sus dos extremos, en el barrio de Peñamefécit y en el de la Alcantarilla. Entre los diferentes barrios de la capital quedan grandes espacios vacíos, con solares céntricos poco edificados. Dichos solares de lujo serían en los años siguientes objeto de una fuerte especulación. La celeridad en la cobertura del espacio comprendido entre el casco antiguo y la vía férrea, facilitada por la avenida que habría que traer el progreso (Paseo de la Estación) fue un mal paso que dificultó la búsqueda de soluciones para las necesidades creadas por una población en crecimiento. La existencia de un bucle descrito por la línea férrea al norte inmediato de la ciudad ha hecho que el crecimiento se produzca buscando otras salidas como la búsqueda de otro suelo edificable, que produjo expansiones por el sur, por el este y por el oeste. El polígono del Valle expandió la ciudad hasta las Lagunillas, junto al campus de la Universidad. Será en la década de los 70 y 80 cuando se produce por el oeste la gran operación urbanística y especulativa llevada a cabo sobre un artificioso vacío intermedio entre los ya poblados Peñamefécit y Santa Isabel; El Gran Eje o Avda. de Andalucía, bulevar de más de 2,5 km, diseñado con edificios de 10 plantas retranqueados de la línea de fachada y aislados con ajardinamiento.
Aquella pequeña ciudad del siglo XII que se ocultaba de los pasos de los ríos Guadalbullón, Otíñar y Riofrío tras la fortaleza rocosa amurallada de Santa Catalina por el sur y el este creció lentamente hacia el sur, rodeando las rocas de Santa Catalina. El siglo XV deriva en su crecimiento hacia el este, sobre la misma dorsal que separa las vertientes hacia el norte y hacia el sur, hasta la iglesia de San Ildefonso y Puerta del Angel (hoy Alameda de Capuchinos). Desde entonces hasta hoy, un lento crecimiento hacia el sur ha extendido la ciudad hasta el pie de la Peña de Jaén, rodeando el barranco del barrio de La Alcantarilla. El Crecimiento de la ciudad durante los siglos XVII y XVIII se produjo exclusivamente fuera de las murallas por el borde sur.
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